miércoles, 8 de julio de 2015

Vientos de cambios
Acontecimientos Mundiales que se acercan a partir del 7 de septiembre de 2015

El 7 de septiembre de 3761 a.C. como lo advierte el astrólogo y kabalista Patrick Mulcahy, comenzó el ciclo de Pi –π- el cual está dividido en fases de 147 años y éstas a su vez en 21 subfases de 7 años cada una. Este ciclo a lo largo del proceso involutivo y luego evolutivo, va manifestando la energía de los 10 sefirot del Arbol de la Vida, arquetipo básico y fundamento sobre el que se sustenta la enseñanza de la Kabbalah, camino místico o espiritualidad profunda de los judíos. El ciclo de Pi se representa como una espiral en la que sobresalen tres arcos: uno interno regido por la sefirah de Binah, uno central gobernado por la sefirah de Hochmah y el externo regido por Keter. Cada arco se compone de siete rayos y cada uno de ellos se relaciona con las fuerzas de los sefirot que van desde Hesed a Malkuth. Daat ocupa el centro de la espiral ya que es la influencia que da origen a los siete sefirot inferiores1. Ver grafica anexa.




Del ciclo de Pi ya han pasado 39 fases y estamos atravesando la 40, que va desde el 7 de septiembre de 1973 hasta el 7 de septiembre de 2120. Dentro de la fase 40, vamos en la subfase 6, la cual se inició el 7 de septiembre de 2008 y se extiende hasta el 7 de septiembre de 2015. La subfase que llega a su fin fue regida por la sefirah de Gevurah, que precipitó en los hombres el juicio de Dios, corrigiendo los abusos cometidos cuando se ejerció el poder y enfatizando a su vez deseos de libertad e independencia, lo que ha ocasionado fuertes conflictos, rebeldía a los poderes establecidos, extremo en la manifestación de los deseos, sexualidad disparada en las masas y porcentajes elevados de violencia, guerras y agresividad. Luego de ese subciclo y por siete años -7 sep-2015 a 7 sep-2022, será Hesed –fuerza opuesta de Geburah- quien gobierne el mundo, irradiando energías expansivas, posibilitando en muchos hombres la expresión de cualidades elevadas como benevolencia, altruismo, legalidad, tolerancia, amplitud mental y deseos por abandonar lo caduco, limitado y arcaico. Hesed representa el Edén, así que los hombres de bien insistirán en su interés para que esta tierra se convierta en un lugar más tranquilo, pacífico y amable, no solo con los humanos, sino con toda forma de vida. Pero este emporio o fuerza potenciará en muchos comportamientos exagerados y alguna que otra actitud de orgullo intelectual o deslealtad. 


Otro ciclo astrológico empata con el ciclo de Pi y es el Calendario Mundial de Jacob’s Wheel, enseñado al mundo por Patrick Mulcahy. Según este calendario estamos inmersos en un gran ciclo de 3087 años que se inició el 7 de septiembre de 674 a.C y que finalizará el 7 de septiembre de 2414 d.C. Este ciclo se representa también como una espiral, dividida en 21 fases de 147 años, pero que sigue una secuencia diferente al ciclo de Pi. La ola evolutiva en el Ciclo Mundial de Jacob’s Wheel, ha vivido 18 fases, encontrándose ahora el la 19, que se inició el 7 de septiembre de 1973 y la cual se extenderá hasta el 7 de septiembre de 2120. Todo la fase 19 corre pareja con la fuerza de Acuario y el rayo 5to, ya que cada fase está regida o dominada por un signo o un planeta determinado y uno de los siete rayos. En el siguiente gráfico se observa la espiral y los regentes de cada fase. Así se puede entenderse que la fase 19, transcurre en el rayo 5to y manifiesta la fuerza del signo de Acuario y la fase siguiente depende de Capricornio filtra la energía del sexto rayo.

Acuario mueve a los hombres a la libertad, a romper con las ataduras y los limites, algo similar a la energía enfatizada por Geburah en el ciclo de Pi. Por eso vientos de independencia fueron trasmitidos fuertemente a los hombres, no sólo en los pueblos sino también en los individuos y esos deseos no dejaron de desatar actos terroristas, a veces coordinados por unos pocos deseosos del poder personal, propio del rayo quinto, encargado de la auto expresión y la autoridad individual. Acuario no solo desató cambios sociales sino que también precipitó libertinaje en la expresión de la sexualidad, la cual se muestra sin tapujos ni hipocresías, ya que la doble moral, propia de las antiguas generaciones, no seguirá propiciando el ocultamiento de los poderosos deseos sexuales reprimidos por una generación que guardó la moral y supuestamente las buenas costumbres. 

La fase de Acuario se subdivide a su vez en 21 subfases de siete años cada una y en el presente estamos viviendo la subfase número seis, cuyo rector es Saturno, el cual cederá su lugar al planeta Júpiter, centro rector de la subfase siete y el cual nos dará su energía hasta el 2022.  Júpiter se encuentra en el séptimo rayo así que se combinan sus notas claves, lo que nos permite concluir que se acerca una buena época, en donde primarán el respeto a la ley divina, la legalidad, la ética elevada, la liberalidad, la tolerancia y un gran espíritu de cooperación enfocado en los menos favoridos. Los asuntos políticos y laborales desvelo que potenció la fase de Saturno atravesando rayo sexto, dejarán de ser una prioridad y el empuje del séptimo rayo, conducirá a muchos hombres a preguntarse por el verdadero sentido de la existencia, lo que los llevará a replantearse su postura vital. Muchos correrán a explorar otras fuentes de sabiduría y un mayor respeto se despertará por todas las corrientes espirituales y religiosas. Júpiter filtra a los hombres valentía y osadía, coartando las posturas temerosas, pesimistas y de mucha incertidumbre, que dejó Saturno en las mentes de muchos humanos. Así que renacerán la esperanza y la fe, y se esperará una exaltación de la condición humana, la cual fortalecerá en las mentes de los hombres, la confianza en un mundo mejor y menos agresivo. El desarrollo tecnológico auspiciado por acuario pero atenuado por Saturno, se expandirá y beneficiará a mas personas, llegando  incluso a las clases marginales. Todo eso fomentado por la fuerza maravillosa del optimista, jovial y leal Júpiter. De igual manera se resaltará la ley y se la exaltará por encima de lo político y laboral. 

La subfase de Júpiter que se inicia este 7 de septiembre, tiene sus fases características y al igual que todos los ciclos consta de 21 etapas cada una con una duración de cuatro meses. Atrevámonos a decir algo de algunas de ellas. La primera fase de este ciclo es Júpiter-Marte que se extenderá desde el 7 de septiembre hasta el 7 de enero de 2016. No se ve un pronóstico tan benéfico, porque Júpiter potencia la energía de Marte y recrudece por esta lado la violencia, la inseguridad la agresividad y el deseo personal por imponerse a como dé lugar. Ansiedad y angustia pueden acompañar estas influencias pues están manifestándose las energías de dos planetas impacientes, insatisfechos y a veces, excesivamente temerarios.

El efecto positivo sería que la energía del entusiasmo, en muchos personas se potencia, lo mismo que el anhelo por afirmar el poder interno que se encuentra agazapado debido al miedo y a las limitaciones individuales. Los que desafíen las alturas, la velocidad o la practica de deportes extremos serán considerados los héroes del momento.

La fase dos Júpiter-Aries potenciará nuevamente los vientos de libertad, y puede que la seguridad material y económica de muchas personas –propia del segundo rayo– se pierda  o se ponga en peligro. Con esta fase nuevamente se romperán muchos limites personales porque potencia optimismo y mucha confianza en que los movimientos presentes traerán mejores oportunidades para el futuro. Se gestarán sueños y visiones ideales y muchos se encaminarán a desarrollar los talentos y las cualidades para lograrlos. Esta fase, al igual que la anterior es puro fuego, dinamismo y acción. Por supuesto habrá consecuencias, porque el exceso de temeridad impide manejar correctamente la energía de la prudencia y la precaución que evita que el exceso de confianza se dispare, que no se pongan limites personales y que se incumplan las promesas hechas. Es decir, con esta fase se sobrevaloran los talentos y las virtudes personales conduciendo a muchos a empresas unipersonales de grandes retos y sacrificios que les traerán conflictos, fracasos, angustias pero también éxito. La fase tres Júpiter-Tauro cambia el escenario, porque al estar en rayo tres se piensa un poco más en la comunidad, el confort y el trabajo en equipo. Se detiene la fuerza del fuego un poco y tauro se encarga de que se lleven a cabo sólo las tareas que el medio ambiente y el presente  permitan realizar. Se apacigua la mente y todos los sueños irrealizables; se concretan metas, objetivos y planes a nivel personal y también social. La jovialidad, la tolerancia, la amplitud mental, se convertirán en valores fundamentales y se recalcará su importancia, porque finalmente serán la clave con la que los pioneros romperán sabiamente el egoísmo reinante, el temor paralizante y la insatisfacción con lo que la vida regala a cada instante.

El calendario mundial de Jacob’s Wheel, también considera un ciclo menor de 147 años que se inició el 7 de septiembre de 1973 y va hasta el 7 de septiembre de 2120, con sus ciclos y fases características. De las 21 fases que lo conforman, se han vivido 5 de ellas, y la sexta, se inició el 7 de septiembre de 2008 y va hasta el 7 de septiembre de 2015. La sexta fase está llamando a la manifestación la energía de Aries que filtró ideas novedosas a las mentes, potencia énfasis en la acción, pero también manifestó fuerzas conflictivas tales como imprudencia, precipitación, agresividad, ansiedad y rebeldía. Otra subfase que se sincronizó con los vientos rebeldes del ciclo de Pi enfatizado en  Geburah y de Acuario en el ciclo mundial de 3087 años. 


A partir del 7 de septiembre de 2015, será tauro la fuerza predominante en este ciclo, cuya influencia será muy diferente, puesto que en él, prevalecerá el arte, la estabilidad, la conservación de las formas, no sólo de los recursos humanos sino también terrestres. Una energía de paciencia, perseverancia y creatividad acompañarán los actos de muchos hombres. Cada fase está precipitando la fuerza de un rayo determinado y el sexto estuvo relacionado con Aries, así que los cambios o las revoluciones se enfocaron en las políticas laborales y también en los servicios de la salud. La salud recibió un gran empuje y nuevas medicinas o técnicas de diagnostico se crearon y fueron masificadas. 

Ahora a partir del 7 de septiembre y llegando a la fase regida por Tauro, su influencia estará dirigida a los asuntos del rayo siete, que son los místicos, los ocultos o los subjetivos. Tauro rige el arte y tal vez se enaltezcan las obras relacionadas con lo religioso y espiritual. Se resaltará el placer interno, la oración, la meditación y los momento de soledad. Se evaluarán los sistemas de creencias y se desecharán aquellos que no han conducido hacia una vida más plena y renovada. La practica religiosa se resaltará, pero bajo una óptica más realista y menos ilusoria. La económico se pondrá al servicio de personas enfermas, damnificadas o encerradas, y se espera que muchos magnates po grupos de personas, donen sus recursos económicos para obras de beneficencia. Pero al estar inmersos en el mundo de la dualidad la faceta negativa de tauro se filtrará en los hombres como exagerado amor por los placeres mundanos, escepticismo, materialismo extremo y actos deshonrosos para sostener la estabilidad económica y material. Muchos sufrirán pérdidas y caerán en ruina total como consecuencia de sus abusos con el poder material. Ese ciclo de tauro de siete años, también se divide en subfases cada una de cuatro meses. Atrevámonos a hacer el difícil pronostico de sus tres primeras fases, advirtiendo que éstas son solo matices personales de quien interpreta y nunca verdades absolutas que se deben tomar como rígidas e inalterables, puesto que la astrología es un arte y no una ciencia exacta. De otro lado cada persona estará viviendo su propio ciclo personal y los vientos que recibe de los ciclos mundiales, lo afectarán o no de acuerdo a como éste se manifieste. 


La primera fase es Tauro-Géminis en rayo 1, rigiendo entre el 7 de septiembre de 2015 al 7 de enero de 2016. Excelente oportunidad para que la humanidad dirija correctamente sus ideales y también sus mentes. Se echarán por la borda ideas imprácticas, improductivas y poco viables. Muchos sueños morirán. La creatividad se manifestará mucho a través de la palabra y los escritos. Se tendrá mayor cuidado y prudencia al hablar. La comunicación será clara y precisa y se organizaran los recursos mentales. Pero Tauro precipita obstinación mental, así que muchos caerán bajo la fuerza de la testarudez y nada los moverá de sus posturas mentales rígidas. Esta fase es antagónica con la de Júpiter-Marte ya nombrada. La diferencia entre las dos estriba en que la fase Tauro-Géminis será más perceptible e individual y la otra más sutil y colectiva.

La siguiente fase es Tauro-Cáncer rayo 2, en la que se valorará mucho el hogar y se le considerara un bien muy preciado. Oh eso es un excelente augurio para que finalice un poco la paternidad irresponsable, para que se potencie la fidelidad con la pareja, para que se estabilice la seguridad de millones de niños, que viven en hogares disfuncionales y no reciben ni el apoyo positivo de sus padres, ni la nutrición adecuada de quienes supuestamente los aman. Muchos recursos personales, con esta fase, se invertirán en los hogares. Pero otras personas tal vez conviertan a sus familias en valores personales tan preciados que se apeguen excesivamente a ellos, los sobreprotejan, les coarten la libertad personal y los controlen a como dé lugar y de cualquier manera.

A partir del 7 de mayo del 2016 y hasta el 7 de septiembre del mismo año se manifestará la fase Tauro-Leo, rayo 3ro. Este rayo es de comunicación, trabajo en equipo, planificación y actividad mental. Se combina con la fuerza de dos signos fijos que dan estabilidad, confianza y seguridad. Se incrementa en muchos la preocupación por auto valorarse correctamente para ofrecerse luego a trabajos en equipo. Se  fortalece la mente para que se conquiste más fácilmente al mundo. Se inculca también, por ser rayo tres, una necesidad de evaluar y apreciar a los demás para servirse de ellos o para cuidarlos. Es una etapa que llama a muchos a crear recursos personales que permitan interponer un frente de fortaleza y seguridad ante el mundo. Pero al ser influencias fijas, porque son dos signos inflexibles y quietos, inculcará posturas mentales psicorrigidas, intolerantes, orgullosas y severas. Leo controla el amor y los placeres y por lo tanto se evaluaran los afectos y se potenciará fidelidad y sentido de responsabilidad con las obligaciones sociales. Para muchos el placer estará en amar, ser generosos, detallistas y en comunicar los afectos y los sentimientos abiertamente. La clave para unas excelentes relaciones estarán potenciada con todas esas virtudes.

Se podría concluir, de acuerdo a los pronósticos enunciados, que dos fuerzas antagónicas pugnan por sobresalir durante el año contemplado: una de expansión, temeridad y optimismo, y otra de movimientos individuales cuidadosos, prudentes y desconfiados. Las fuerzas sublimes y abarcantes solo se precipitan cuando se han cuidado los detalles y en el momento en que los comportamientos así lo permitan. Así que el ciclo menor –tauro- es la cerradura que abre el portal al ciclo mayor –Júpiter– para disfrutar así de sus providencias. En otras palabras las posturas individuales serán la clave para que llegue a la vida la gracia de Dios, el éxito y la amplitud. Es como la búsqueda interna, en la que se prepara el vehículo físico, se armoniza el emocional y se purifica el mental con el de que Dios se revele en la estructura, sin estorbos ni condiciones limitantes. Lo que si es seguro, es que finaliza para el colectivo un periodo de mucha restricción, de ajuste de cuentas kármicas y llega uno de crecimiento continuo y de recepción tanto a los regalos espirituales como a los materiales. El Edén si lo quieres precipitar ahora en tu vida, está al alcance tuyo, búscalo y ayuda a otros a encontrarlo, porque ya vas conociendo las señales y en lo que te debes enfocar, para ir creciendo de acuerdo al rio de la vida el cual se manifiesta por medio de los ciclos cósmicos ya enunciados. 

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1. Para mayor información sobre el Arbol de la Vida y sus diversas fuerzas léase la serie de artículos sobre el linaje kabbalistico en este mismo blog.  

martes, 29 de abril de 2014

ESTRUCTURA PSICOLOGICA Y CAMINO DEL DISCIPULADO
Parte 2

¿Estoy montado el asno
o me está montando el a mí?


Frase sufí maravillosa como abrebocas a esta inquietud despertada hace algún tiempo por preocupaciones constantes de descubrir la forma real de apaciguar la naturaleza desbocada en metas sin sentido, por desconciertos al no alcanzar el ascenso hacia la realización espiritual, aún a pesar de los varios años en la exploración, y por ansiedades de beber en fuentes sublimes y elevadas. Todo va apareciendo, pareciera como si una mano invisible guiara, sin obstáculos, las posibles respuestas conducentes a integrar cada hallazgo y a mostrar las fichas necesarias para armar el rompecabezas completo que conducirá sin peligros al aspirante a la puerta segura que abre el despertar espiritual.  Las sombras van siendo derribadas por la luz y los hallazgos se asemejan a los rayos del sol que van penetrando en los laberintos insondables donde, desde hace varias edades, el rey duerme en la noche lúgubre y peligrosa. Bástenos gratitud a los lectores, porque todos sostienen el empeño y precipitan la afluencia de los Guías Invisibles, empeñados en satisfacer los anhelos de sed espiritual de aquellas almas sedientas de alimentos divinos. 

La frase introductoria hace referencia a un asno que para los iluminados místicos del Islam representa lo que ellos denominan nafs, siendo éste el ser centrado en el ego. Ellos conciben al hombre como una entidad compuesta bajo la siguiente formula: Ser humano= Allah + Nafs. Pensamiento muy acorde con la postura de los cabalistas (iluminados místicos del judaísmo) que afirman que el hombre vive en un mundo diferenciado en seres o formas, y en el cual Dios se oculta para permitirle su existencia. Lo manifiesto da lugar entonces a lo finito, lo limitado, lo fragmentado y a la creencia humana de que lo diferenciado, lo temporal y lo añadido a su personalidad, es su realidad. En consecuencia, en el trascurso de la evolución, el Ser humano se ha identificado con el cuerpo, con las emociones, con los pensamientos y con las creencias o condicionamientos, puesto que todo eso pertenece al mundo de la manifestación. Ese apego a los nombres, las formas y las energías creó las personalidades de los hombres, siendo éstas conocidas también como máscaras o egos, que aunque son pasajeras, se convirtieron en el desvelo de nuestras existencias y en las causantes de las fuerzas que catapultan aún más la realidad divina que mora en nuestro interior y que permanece oculta hasta tanto no despertemos a otra realidad. Llegados a un punto de la evolución debemos comprender que nuestra misión trascendental, como expresan los cabalistas o vedatistas, consiste en revelar a Allah o Atman, la esencia eterna y universal, o sea a Brahman mismo, energía subyacente que se oculta en todas las cosas y en nosotros mismos. Y eso no es más que otra cosa que permitir que lo Divino (Allah) tome su lugar y bañe con sublimes energías nuestras personalidades (nafs), haciendo posible que cada vez seamos más sagrados y menos mundanos o finitos.

Los siete niveles del ego o nafs descritos por Kabir Helminski al-Mevlevi, Sheij de la Cofradía sufí Mevlevi, son;  

El yo compulsivo-obsesivo. Cuando estamos completamente dominados por nuestros deseos e instintos; casi no tenemos una separación entre nuestro deseo y nuestra acción. Caemos bajo las órdenes de nuestras compulsiones y este estado es como una capa de oscuridad que nos impide ver nuestra propia luz interna. El yo inferior alega que actúa a favor de nuestros intereses, pero la evidencia apunta en la dirección contraria. Sus deseos caóticos nos alejan de la Realidad, mientras ejerce su tiranía sobre el corazón.

Cae como anillo al dedo este poema de Maulana Rumi que muestra la condición de quedar atrapados en el yo compulsivo-obsesivo:

Si amas el dinero más  que a nada,
serás comprado y vendido
si sientes gula por la comida,
serás una hogaza de pan.
Esta es una verdad sutil:
Cualquier cosa que ames, lo eres

Para estar más cercanos al núcleo divino se precisa desarrollar en esta etapa la cualidad del arrepentimiento. El arrepentimiento entendido como una revolución interna contra nuestro ego y que nos permite manifestar al Sublime que llevamos dentro. Así, esta cualidad es como una reacción de nuestro noble y sagrado espíritu contra nuestra parte egoica y pasional. Cuando más elementos nobles vayamos manifestando en nuestro interior, se provocará en nosotros una revolución y eso hará que esta fuerza divina se presente como una de nuestras fuerzas. La reacción del arrepentimiento depende de tres factores: el daño ocasionado a otros, la naturaleza de la consciencia y la fuerza de la fe. Así, cuanto más grande el pecado más intenso será el arrepentimiento y cuanto más santo el ser que comete el desagravio, mayor será su intensidad. Si nuestra condición egocéntrica reina sin control, no nos molestamos ni arrepentimiento ante casi nada; pero si nos elevamos espiritualmente, buscaremos la misericordia divina con suplicante anhelo ante cualquier cosa o actitud que quiebre la estructura sagrada. A veces posponemos constantemente nuestro trabajo del arrepentimiento y hemos de recordar que toda rama joven puede ser enderezada, pero cuando ha crecido mucho y se ha engrosado ya no admite cambio de forma o dirección. Los vicios, las obsesiones echan fácilmente raíces en nuestras almas; una hora de retraso es importante; lo mismo una noche y un día. Hoy es mejor para arrepentirse que mañana, y está noche mejor que mañana a la noche. No debemos descuidarnos más. La práctica de la meditación o la devoción no sirven sin el arrepentimiento, sin el trabajo interno de revolucionarnos a nosotros mismos.

El yo que se lamenta, en el sentido en que tenemos mayor consciencia de controlar nuestras  compulsiones y deseos. Es una etapa en la que iniciamos una revolución interna para descubrir la fuerza de las compulsiones y determinar qué tanto estamos esclavizados a nuestros deseos. Presupone la etapa de probación de muchas escuelas ocultistas. Implica auto observación constante, retrospección de las acciones diarias y anhelos por quemar los velos de oscuridad que nos separan de nuestra propia luz espiritual. La cualidad que necesitamos despertar en esta etapa es la templanza o sobriedad, que surge cuando descubrimos el poder de las compulsiones y obsesiones y las procuramos controlar. Desafíos a los gustos y a la intensidad de los mismos son necesarios realizar en esta etapa. Si algunos ocasionan angustias y ansiedades mayores, esos son los que están arraigados con mayor poder.

El yo equilibrado o inspirado, es el estado en el que nuestra fe y nuestras acciones correctas  han comenzado a predominar en nuestra vida. La tiranía de nuestro egoísmo va siendo derrocada y estamos logrando un ego más o menos integrado. La cualidad que vamos despertando en esta etapa es la renuncia a las ambiciones y anhelos mundanos; una libertad del condicionamiento del deseo. Este estado es la meta de la religión y la psicología convencionales, y es la frontera del desarrollo convencional del ego. Aunque sólo sea el tercer nivel del desarrollo humano, dentro del sistema Sufi, es un gran logro. Para la mayor parte de nosotros, llegar a esta etapa requiere de mucho trabajo personal y psicológico. La fragmentación en nosotros empezará a claudicar y ya no iremos como retazos a ofrecernos al mundo. Los demás nos verán más centrados y nosotros mismos nos sentiremos menos contradictorios y antagónicos. Si exigimos al mundo paz, seremos serenos. Si pedimos perdón de los agravios, perdonaremos a nuestros victimarios. Si pretendemos amar al mundo, no seguiremos siendo excluyentes con los de cierta clase o condición.

El yo tranquilo, que ha comenzado a vivir a partir de nuestra consciencia enfocada en la nostalgia de Dios. Esta es la etapa en la cual pisamos el Camino del desarrollo consciente, o sea en la que nos acercamos al contacto con el Maestro y al despertar del Yo Real o presencia individual. Seguimos teniendo asuntos pendientes de las etapas anteriores, pero podemos enfrentarlos dentro del contexto de una experiencia más amplia. La cualidad que buscamos despertar en esta etapa es la pobreza espiritual, un desapego de las preocupaciones mundanas, libertad de las inquietudes y paz mental. Aquí comenzamos a ver a través de las apariencias y reconocemos a Dios detrás de todas las formas o circunstancias; la separación de Dios, en esta etapa, es sólo un velo de luz. Estamos en el umbral de aprehender la realidad de nuestra propia naturaleza. O sea esta etapa es aquella que nos pone ad portas del discipulado y nos acerca a los Maestros Ascendidos, prestos a sostener a los sinceros exploradores de lo trascendente. Reza el presagio espiritual: “El Maestro aparecerá hasta cuando el alumno esté preparado y sólo entonces” pues ya vimos que es la cuarta etapa.  

El yo realizado o contento con Dios. En esta etapa abandonamos las opiniones personales y los pensamientos como “para mí, en mí opinión, en cuanto a lo que me concierne” y fusionamos nuestra orientación y nuestro ser con la intención de nuestro Sustentador. En la vedanta advaita a este estado del ser se le conoce como Yogarudha, libre de apegos a las acciones y a los objetos. Descubrimos que el bien y el mal son relativos en lo creado; pero para el Creador son iguales. Hemos madurado nuestra percepción de la realidad, no vemos falla alguna en la Creación. Pase lo que pase, nos abrimos a la situación con paciencia y aceptación. Esta es la etapa de nuestra primera fusión o unión con Dios. La nostalgia por Dios nos ha madurado y caemos en un estado de aceptación, de perdón y de gratitud. Nuestra individualidad ha sido transformada a nivel fundamental y el yo entra en una fase de altruismo espontáneo. A partir de este punto en nuestro progreso, nuestra elevación hacia Dios continuará eternamente; la muerte no podrá ponerle fin.

El yo del sometimiento total, en el que no sólo estamos satisfechos, sino que proporcionamos deleite a Dios. Como dice en algunos apartes de la Biblia o el Corán: seremos los hijos que complacemos al Creador.  Es el inicio del descenso de la felicidad, de la manifestación absoluta del Ser Real y esta etapa que se caracteriza por fases de asombro impactante. En ella experimentamos tanto la crucifixión como la resurrección. Después de fundirnos felizmente en Dios, nuestro yo debe enfrentar pruebas muy duras para llegar a reconocer que sólo vive para Dios y que no desea otra cosa fuera de la Verdad. La individualidad retorna a nosotros, pero esa individualidad ya no piensa en términos de sí misma. Sólo es posible el verdadero asombro y conciencia de Dios cuando hemos regresado de la unión a la individualidad. Paralelamente, es un estado más profundo de amistad y de comunión con Dios, en el que el nuestro yo existe lado a lado con el Ser de Dios, en el que cada prueba, cada pérdida se experimenta en una sumisión total. Nuestro yo logra un estado de absoluta humildad, de pureza de corazón, de aniquilación de todo aquello que se resiste, se queja, tiene resentimientos o falta de confianza hacia la Realidad. Esta humildad es como el estado de enamoramiento –un enamoramiento con Dios, y se siente correspondido en el amor. Dos amantes pueden sentarse juntos contentos, felices y en paz. Al estar enamorados, dos se vuelven uno en propósito, sin perder sus individualidades distintivas. Cuando estamos profundamente enamorados los deseos del amante y de la amada son lo mismo, sin discusión ni desacuerdo. Y así estamos complacidos con la realidad y la Realidad está complacida con nosotros. Vivimos en la aceptación, la apertura y la confianza. La cualidad que despertamos en esta etapa en una confianza completa, entregamos nuestros asuntos a Dios, el único Confiable. Seremos verdaderos amigos de Dios, siendo capaces de emanar una vibración benéfica para la humanidad y para toda la creación.


El yo completo, consumado o perfecto, en donde lograremos alcanzar el espectro completo de los atributos y retornaremos a la vida ordinaria de manera excepcional. Seremos completamente transparentes ante la Divinidad y manifestaremos total satisfacción. Ibn’Arabi, un gran santo Sufi, describió este logro cuando dijo “Mi viaje fue por completo en mi interior, y apunto a mí mismo. Y vi que no era nada más que sirviente, sin trazas de Señorío.”  Todas nuestras cualidades y acciones pertenecerán solamente a la Realidad Transpersonal. No tendremos existencia separada de esa Unicidad. En este nivel, nuestro yo individual, aunque totalmente funcional, existirá dentro y a través de esa Unicidad. Nos habremos convertido en seres universales, pertenecientes a toda la humanidad. Avanzaremos hasta un estado en el cual viviremos sin auto-imagen, con modestia, apertura, perdón, aceptación y confianza. El resultado final será la manifestación irrestricta de la Vida y la Sabiduría.

Hemos visto graduaciones ascendentes de los nafs, lo cual nos permite concluir que los Maestros de las Escuelas del Misticismo Islámico, proponen trasformar al ego, hacerlo trasparente y nunca destruirlo. Kabir Helminski al-Mevlevi, guía espiritual de la cofradía sufí Mevlevi, en línea directa con el Maestro Rumi, nos explica claramente su enfoque de transformación de la siguiente manera:

“Imaginémonos a nosotros mismos representados por una silueta en colores contra un telón de fondo. ¿Cuánta de nuestra atención se dirige sobre la silueta, cuánta sobre el telón de fondo y cuánta sobre la relación entre ambas? En algunas enseñanzas la silueta es lo importante: debemos ser el número uno de nuestro universo. Nuestros estados de consciencia y nuestro propio desarrollo son el foco, y el telón representa nuestra relación con el mundo exterior, el que puede oponérsenos, distraernos u ofrecernos la realización. Un segundo enfoque sugiere que sólo el telón es real y todo lo que la silueta representa es irreal. El ego-silueta debe morir o ser aniquilada. El enfoque sufista es que el telón es infinitamente compasivo, consciente, amoroso y pleno de significado; y que la “ego-silueta” necesita encontrar su relación con el “telón” del Amor. El yo puede abrirse a una relación nueva con el Ser; puede enamorarse con el fondo, con el suelo del Ser, y da inicio a una especie de danza entre la figura del yo y el fondo del Ser compasivo. El “yo" que no ha llegado a enamorarse del telón de fondo hasta convertirlo en su primer plano, vive una existencia dolorosa, sin amor, cercenada del amor creativo que puede guiar e inspirar su existencia. Gradualmente, si buscamos esta vía, los colores del telón de fondo y del primer plano se vuelven Uno, más aún, a menudo ocurre que el telón de fondo y el primer plano parecen enrocar posiciones y cambiar de papel en juegos traviesos. El amante desaparece en el Amado y luego el Amado desaparece en el amante. De acuerdo con lo anterior, la disciplina para promover el ego no es la misma que aquella para hacerlo transparente. Ambas requieren la persecución metódica de una meta, pero una puede conducir a diversos tipos de encarcelamiento. Mientras la otra puede llevar a la libertad.

Otra forma en que puede ser descrito este proceso de transformación es en términos de cambios de estado: de sólido a líquido y luego a gas. Vamos a explicarlo con cuidado. Las etapas en las cuales prima la silueta (ego) y se desatiende al telón (Divinidad), son como el hielo: duras, separadas y solitarias. Las intermedias son como el agua: fluidas, capaces de mezclarse con otros, aptas para disolverse e incluso purificar la negatividad de la vida. Las etapas más elevadas se parecen al estado molecular de la fragancia: muy sutiles, penetrantes, sin limitaciones en espacio y tiempo. De modo que podemos visualizar el yo como algo capaz de volverse cada vez más sutil, refinado, espacioso, penetrante.  Mientras más espiritualizamos nuestras cualidades mundanas y las dedicamos al servicio, más podemos domar a "la bestia" mediante el amor, más lograremos la integración, y más se transforma el yo natural en instrumento de los valores reales, que son de naturaleza transpersonal o espiritual. En los niveles intermedios llamaremos la atención de los Maestros y nuestra fluidez al relacionarnos, al aceptar las condiciones presentes en un instante, al romper con exclusividades y desconfianzas, nos dotara de una gran oportunidad para ir al reencuentro con Dios en el aquí y el ahora. Si ascendemos a los niveles elevados, la presencia divina será prominente en la silueta, nos volveremos íntegros, alineados con la sabiduría más profunda y abarcaremos cada vez más y más aspectos de la realidad. Todas nuestras formas: acciones, sentimientos, pensamientos estarán armonizadas y trabajaran juntas de un modo equilibrado; dejaremos de estar fragmentados; sintiendo una cosa, pensando una distinta y actuando de manera poco racional o sensata. Así comprenderemos que si nos hemos revolucionado interiormente habremos entendido las palabras Yihad Kabir o Guerra Santa, propuestas por el profeta Mahoma, único método para sublimar al yo.

No obstante, para la psicología sufí, la estructura de la psique humana, no sólo se remite al conocimiento de los nafs, sino también a otros dos elementos primarios que son el corazón y el Espíritu. Los nafs, ya vimos son un conglomerado de manifestaciones psicológicas complejas que emergen del cuerpo y están relacionadas con el placer y su supervivencia. El ego tiene una relación íntima tanto con el cuerpo como con las otras fuerzas actuantes en los hombres. No tiene límites en sus deseos y necesita del yo Espiritual (ruhj) para que lo guíe y modere. Por otro lado, el yo Espiritual requiere de la energía del yo natural (nafs) para aspirar a la consumación o perfección del individuo. Por tanto no se puede aniquilar al yo personal. El corazón, es el centro de nuestro ser, el alma, nuestro conocimiento más profundo y amplio, incluye funciones psíquicas e imaginación activa; es como un contenedor hecho de la sustancia de la presencia. Es el centro de la psique, el punto medio entre el espíritu y el yo. Incluye las facultades inconscientes de percepción, memorias y complejos, y puede estar bajo la influencia del ego o del yo Espiritual. Cuando hablamos de involucrarnos en algo “con alma y corazón,” estamos hablando de ese aspecto del yo. Vivir desde el corazón, tener un corazón puro, apuntan a una condición de deseo espiritualizado profunda o de pasión espiritual. Por otro lado, perder nuestra alma significa tenerla dominada por intereses materiales, sensuales y egoístas. Dicha “alma y corazón” está velada, oscurecida, inconsciente. El Espíritu (yo esencial, yo espiritual) es un atributo del ser humano que se describe como un impulso o comando de Dios dentro del ser humano. El Espíritu es la esencia misma de la vida. Equivale a un punto adimensional que está asociado al dominio de la Unidad y tiene acceso al dominio de las Cualidades Divinas. El Espíritu puede mandar sus mensajes al corazón. Tiene varios ministros importantes: la Razón, la Reflexión y la Conciencia. La individualidad es el resultado de la relación entre los tres elementos anteriores y en el camino Sufi se trabajan los tres dominios simultáneamente: refinando el yo (nafs), purificando el corazón y activando el espíritu. Pero, en cierto sentido, lo más efectivo es comenzar con el corazón que es el punto medio entre los otros dos, y el lugar donde estos se encuentran. Por eso el trabajo del corazón comienza con el desarrollo de la presencia y la remembranza de Dios. La remembranza atrae la luz del Espíritu hacia el corazón, y de aquí se redistribuye a toda la psique. La presencia transporta la luz del espíritu hacia el corazón desde donde es distribuida a la totalidad de la psique. Con presencia en el corazón, las coerciones del yo compulsivo pueden ser observadas y transformadas. Con presencia y la subsiguiente apertura del corazón, los aspectos egocéntricos del yo (nafs) pueden ser transformados en cualidades verdaderamente humanas. Esta práctica es según para el vedantista la devoción Bakti y que ostenta un lugar primordial.

Los místicos sufís resuena con mucho de lo que hemos escrito y además agregan que algunos temas tales como trabajos con la auto estima, la visualización creativa, la afirmación, la consciencia de los arquetipos, la obtención de consuelo o alivio al estrés, que son asuntos todos asumidos muchas veces por la psicología transpersonal o las técnicas New Age, pueden convertirse sólo es recetas para ser seguros, exitosos, aceptados, atractivos, o para someternos, hacernos sumisos o pertenecer a… Todo eso; dice Kabir Helminski al-Mevlevi, muestra inmadurez e ingenuidad con relación al aspecto fundamental de la existencia: manifestar al Yo Divino en la forma, en lo material. A esas metas las llama “chupones místicos” y las divide en tres categorías: 1. Vendajes para heridos (seminarios de autoestima, meditación para relajación del estrés, visualizaciones de paisajes y lugares hermoso, etc.). 2. Herramientas para constructores de realidades estilo hazlo-tú-mismo (afirmaciones, visualizaciones creativas de positivismo, entrenadores personales, etc.); 3. Narcóticos para los adictos espirituales (técnicas extáticas, yoga o tantra superficial, mimos para el cuerpo, que pueden incluir vegetarianismo extremo, consumo obligado de alimentos integrales o bebida de potajes orgánicos, ricos en nutrientes, antioxidantes, rejuvenecedores, etc. Eso solo favorece a los venderos de ilusiones y a los comerciantes.).

Los Maestros o Escuelas Verdaderas sobrepasan todo eso porque a lo que invitan es a una integración individual con la Totalidad y a descubrir que existe una continuidad entre el núcleo de la consciencia individual y todos los niveles del Ser. La senda real se preocupa por poner las cualidades y los valores en acción, siendo éstos valiosos por sí mismos, porque, para los verdaderos guías y maestros, representan propiedades esenciales de la realidad, la cual es benéfica y nunca a pesar del sufrimiento y el dolor, se queda oculta, pues ella tiene superioridad, y se revela con mayor claridad a través de los riesgos de esta existencia impredecible. Las cualidades de compasión, generosidad, sabiduría, justicia, belleza y gloria son inherentes a nuestro universo. Las encontramos reflejadas en nuestros propios seres, y también descubrimos que si trabajamos con nosotros mismos, si pulimos nuestros corazones, nos volvemos más capaces de reflejarlas en nuestras vidas. Es importante señalar que nosotros no damos origen ni creamos estas cualidades; sólo las reflejamos. Por nuestra cuenta, no tenemos la inteligencia o creatividad para inventar la sabiduría o el amor. Sólo podemos descubrirlas tal como nos son reveladas, entonces podemos reflejarlas en esta existencia. Desde cierta perspectiva, todas estas cualidades existen en el tesoro invisible y transpersonal de la inexistencia o no manifestación, que es el lugar donde mora Dios en su plenitud. Somos nosotros quienes hacemos existir a las cualidades y las manifestamos al remover los obstáculos que presenta el falso yo. Uno de los primeros principios de este modelo del -yo como reflector, es que no nos atribuimos nada a nosotros mismos excepto las imitaciones que imponemos a la manifestación. Nos hacemos responsables de nuestra limitada capacidad de reflexión y permitimos que este reconocimiento nos estimule a generar mayor reflectividad.  La mayor limitación en nuestra capacidad para reflejar las cualidades de este tesoro transpersonal es el falso yo, esa identidad superficial que es, después de todo, una creación del condicionamiento. El falso yo es un papel, un rol, una auto-imagen artificial, un paquete recibido lleno de ideas, opiniones, ilusiones, deseos, caprichos, auto-justificaciones, inseguridades. Tenemos una personalidad irreal que vive nuestra vida por nosotros. Muy a menudo hemos estado viviendo como meras figuras en un mundo figurativo. Hemos vivido como un yo ficticio en un mundo ficticio, ajenos a la realidad Benéfica y a través de una personalidad dominada por los gustos o aversiones, por los condicionamientos y enfocada en la mentira, el temor, y prioritariamente en defender su auto imagen artificial a capa y espada. La manifestación de dichas cualidades es truncada todo el tiempo y más cuando no confiamos en la Beneficencia de la Vida. Debemos adoptar alguna identidad ficticia para ciertos propósitos, pero al hacerlo, no la podemos tomar seriamente, ni mucho menos identificarnos con ella o dormir con ella.

Algunas cualidades a manifestar serán: 1. Aceptación de aquello que es, en lugar de quejas al estilo “pobre de mí” o “¿Por qué yo?”. 2. Franqueza, antes que preocupación por el “mí.” 3. Gratitud, antes que resentimiento por lo que me ha pasado a “mí.”. 4. Generosidad, antes que posesividad. 5. Modestia, antes que vanidad del “mí.” 6. Perdón, antes que culpa propia o de los demás. 7. Confianza, antes que inseguridad y duda. Sankaracharya nos habla de otras cualidades a manifestar. 8. Discernimiento antes que imprudencia e insensatez. 9. Renunciación a todos los goces transitorios, antes que la permanencia absoluta en el placer sensorial. 10. Calma y no intranquilidad. 11. Ecuanimidad y no preocupaciones constantes ante todo tipo de aflicciones con deseos de deshacernos de ellas. 12. Fe y no blasfemia de las instrucciones espirituales impartidas por los Sabios, Maestros y Discípulos”. 

Siempre debemos tener presente en nuestras acciones hacía dónde las enfocamos continuamente: si lo hacemos hacía nuestros deseos egoístas o por el contrario hacia nuestra porción trascendente o sublime. Y también debemos descubrir si nuestro acercamiento al camino espiritual es simplemente una preocupación por nuestra persona o una apertura trascendente hacia la verdad. Ya que ellas definen las dificultades del camino y de igual manera el tipo de guía espiritual que se nos acerca. Si la búsqueda es sincera, las puertas serán abiertas y los caminos a recorrer serán los menos peligrosos y demorados. Si no lo es, tal vez caigamos cegados por falsos maestros y el ascenso será demorado, lleno de baches, obstáculos y frustraciones.

Nuestras formas o nafs no son realidades en sí mismas, en ellas existe una presencia divina. El desconocimiento de esa verdad, originó la idolatría y el dogmatismo en el mundo de los hombres. Así durante muchas edades y vidas nos hemos elevado como fragmentos a la categoría de Dios. Y muy costoso nos ha resultado esa creencia, porque vamos atrasados y se ha necesitado la presencia de los enviados divinos, océanos de misericordia y los mejores conocedores de Dios: Rama. Krishna, Budha, Moisés, Jesús, Mahoma, Mitra, Orfeo, Zoroastro, los Siddas de la India, los Maestros Sufís, Cabalistas, Gnósticos, Taoístas y Budistas. Todos ellos han dejado un legado a aquellos atraídos a sus enseñanzas y que no es otra meta que revelar a Dios en sus vidas y por tanto manifestarlo en lo material, lo emotivo y lo mental. También, vivir en la manifestación en conexión con la eternidad y la infinitud, desarrollar la creencia de que no estamos separados de Dios, sino que El se encuentra en nuestra interioridad y allí debemos buscarlo. Igualmente amar a Dios en la manifestación como una prioridad a trabajar, ya que al hacerlo lo reconocemos en nuestra propia sustancia individual, le agradecemos la existencia temporal y su decisión de dejarnos existir. Por otro lado, al permitir que esa luz divina alumbre por momentos nuestro espacio personal, le daremos un sentido real a nuestra existencia; toda forma de violencia ira desapareciendo y dejaremos de sentirnos el centro del universo, que precisa atenciones y sufre frustraciones por no percibirlas o recibirlas de los demás. Iremos elevándonos de niveles inferiores a los superiores y manifestando los atributos divinos en el aquí y nunca los perderemos para otras futuras encarnaciones. La energía divina de nuestro ser se hará manifiesta y nos convertiremos en faros de luz para los demás, porque donde Dios existe allí llegarán los sedientos de consuelo, claridad y paz. De separatistas y excluyentes nos convertiremos en unificadores e incluyentes, y nunca más despreciaremos a las personas por sus condiciones, gustos o condicionamientos. Tampoco nos sentiremos fragmentados sino completos, integrados, y acrecentaremos nuestra paz interior. Aumentará nuestra radio de recepción al Todo y a todos y solo seremos compasivos, abnegados… El mal ya no será nuestro hilo conductor hacia la muerte y la temporalidad, y retornaremos a la encarnación, solo para auxiliar a los demás, no para cumplir deseos insatisfechos y promesas hechas bajo la ilusión de la personalidad pasajera y vacía. Las formas se verán como caminos o espacios para revelar a Dios y buscarlo insistentemente en ellas. Participaremos del proceso de la creación y eso nos llenará de satisfacción y Dios se complacerá de nosotros.

Cada vez que leamos este artículo o lo recordemos, invoquemos el nombre de Dios porque fortalece nuestro corazón, asiento del alma y aliento de vida. Demos gratitud por permitirnos abrir caminos a la Inteligencia y busquemos ese acercamiento que hizo posible este hermoso poema de Rumi:

Ay Amado llévame, libera mi Alma,
lléname con tu amor
libérame de los dos mundos
si mi corazón se enfoca en otra que no sea tú
deja que el fuego que queme por dentro
Ay Amado
llévate lo que quiero
llévate lo que hago
llévate lo que necesito
llévate todo lo que te aleja  de ti